25 años de buscar una paz que fue solo un sueño

25 años de buscar una paz que fue solo un sueño 


el 29 de diciembre de 1996, los últimos documentos referidos a los Acuerdos de Paz firme y duradera, eran firmados por las dos partes beligerantes (gobierno-ejercito y guerrilla). Se comenzaba un final ansiado por la población, se decía adiós a la violencia sistemática y a la acción bélica que cobraba con vidas humanas. La espera no solo era en condición a la violación de Derechos Humanos constantes, sino, se buscaba otro camino para el desarrollo económico, social y político de la población. 

La igualdad y la inclusión de los pueblos que históricamente fueron violentados y desplazados era ya un tema de esa paz que se venía. Todo era fiesta y alegría ese 29 de diciembre, pero conforme el tiempo pasó, ese sueño de la paz se transformo en un desafío grande y que hasta nuestros días ha dado pasos sobre arenas movedizas. 

El año pasado (2021) se cumplieron 25 años de la firma final de los acuerdos de paz, y con ello hubo poco aliento y festejo. El gobierno actual no le dio la importancia adecuada, demostrando así que el camino de la paz y la reconciliación son un tema insignificante. La población ignoró completamente el 25 aniversario, y no es de extrañarse, sabiendo que muchos piensan que esos acuerdos terminaron siendo más un negocio. 

Durante 25 años en Guatemala (1996-2021), los cambios acordados fueron teniendo complicaciones y algunos de los acuerdos redactados y pactados fueron dejándose archivados e ignorados. Como un ejemplo, tenemos situaciones de conflicto aún por territorios, una violencia que afecta a todo el mundo, situaciones de racismo y discriminación, una economía que tiende del péndulo de la desigualdad y una corrupción e impunidad que son el lema de cada gobierno que ha pasado. 

Muchos podrían preguntarse ¿de qué sirvió? sí aun tenemos los problemas de hace más de 25 años. Y con este tiempo avanzado que se vive, los mismos han tenido una profundización negativa. Este país esta navegando entre el control autoritario y el democrático, vive como un hibrido y sigue pensando que los conflictos y problemas sociales se resuelven con el uso de la fuerza pública o privada. 

Otra lección que no se aprendió del todo, fue en la enseñanza de esa cultura de paz. Guatemala de por sí es un país conflictivo y con muchas heridas abiertas por su pasado reciente. No se tienen estudios de paz en las principales casas de estudios, se ve a la resolución de conflictos como un tema empresarial. Demostrando que la sociedad mecánica guatemalteca es un chorro de diferencias que jamás tienen final y solución. 

Los principales acuerdos que se firmaron antes del 29 de diciembre de 1996 buscaban la modernización y protección del sistema de DDHH, una forma de inclusión y respeto a la multiculturalidad del país, las acciones reformadoras del sistema de seguridad pública junto con la sumisión de las fuerzas armadas al poder civil. En temas económicos, se planificó un acuerdo socioeconómico y de situación agraria para que la igualdad y la distribución fueran justas y equitativas para todo el país. Sin olvidar que la búsqueda de la memoria histórica de los hechos del pasado fuera vista por una comisión especial (la cual se logró su cometido en 1997 cuando presentó el Informe final). 

Mucho quedó en el olvido y las situaciones no mejoraron al 100%, es por eso que las consecuencias negativas de esa paz que se convirtió en un sueño ideal, se ven reflejadas en la situación que se vive 25 años después. En 1999 se tuvo la oportunidad de que esos acuerdos y acciones fueran parte de la normativa constitucional, pero con la desinformación, la complicación por parte de las autoridades para explicar adecuadamente que sería lo que se incluiría y la presión de actores poderosos que temían perder sus privilegios y "movidas"; se dijo que "NO" en el referéndum. No se debe olvidar que la participación ciudadana en las urnas fue muy poca, teniendo en cuenta los factores negativos que le rodearon.  

Es triste saber que se pudo lograr mucho y que hasta el día de hoy todo este truncado o solamente sea una ilusión. Por ello, a 25 años de los Acuerdos de Paz podríamos decir:  "Paz... bueno un poco, Democracia y Desarrollo.... quien sabe". 

Oscar E. Ramirez S.

Comentarios

Entradas populares de este blog

En el valle de la sombra y de la muerte: Ixtahuacán y Nahualá

Un factor que le llamamos Educación...