En el valle de la sombra y de la muerte: Ixtahuacán y Nahualá
En el valle de la sombra y de la muerte: Ixtahuacán y Nahualá
Hoy, 7 de enero, las noticias nos informan que 5 policías han muerto en enfrentamientos contra la población de Nahualá. Hace unos días, resultaron heridos pobladores, hace unas semanas estaban muertos otros. Y así, poco a poco, durante más de 6 meses, la paz ya no existe en el departamento de Sololá. Estos dos pequeños municipios tienen una disputa histórica por una finca llamada "el Alto"; un lugar que alberga tierras y lugares sagrados para las creencias de los pobladores de estos municipios.
Haciendo una memoria histórica, desde el año de 1871, estos poblados se separaron. Dejando con ello dudas y un conflicto, debido a que nunca se establecieron los límites territoriales adecuados para comprender la geografía exacta de cada poblado. Mucho tiempo después y gracias a la negligencia de los gobiernos locales y del gobierno central, la disputa nunca fue resuelta. En este momento, nos damos cuenta que al gobierno le importa poco resolver la situación y por ello fue mas fácil decretar un Estado de Sitio, el cual promueve más la violencia que la paz.
Desde el 8 y 9 de agosto del año 2020 la situación se fue tensando. Un mes antes -30 de junio- la Vicepresidencia instó a una mesa de diálogo, la cual no estaba ni bien estructurada ni mucho menos era clara ni técnica. Los delegados del gobierno asumieron posiciones rígidas en lugar de abrir el tema del consenso y la paz como un opción. Para una muestra, en una negociación de paz o en la resolución de un conflicto se debe hacer un estudio previo, el cual permite observar y analizar las causas de una confrontación; ayudando lo anterior, a tener claras las situaciones que se enfrentan y formular sus posibles soluciones a corto, mediano y largo plazo.
Es bien sabido que ningún gobierno tiene una comisión de paz fuerte, eficaz, ni eficiente, es más, podríamos decir que lo existente al tema es una burocracia perdida dentro de la institucionalidad. En esta situación, los malos entendidos fueron dando forma, ya que la comisión explicaba que la parte de Ixtahuacán nunca dio sus propuestas; asunto que fue desmentido por las autoridades de ese municipio, argumentando que fueron presentadas desde el primer momento en que la mesa se estableció.
Nahualá presentó tiempo después su posición, pero la comisión no enfatizó en ninguna y dejó el conflicto en un "tira y afloja". La PDH, está al margen, solamente ha levantado expedientes, pero su participación sigue siendo obstruida por el gobierno y los pobladores. También, argumentaban que al momento de establecerse la mesa de diálogo, fueron desestimados y no pudieron ingresar ni en calidad de observadores.
Esto demuestra que la paz ya no se práctica, se vuelve un sueño, aprendimos poco y demostramos cada día como sociedad que la violencia forma parte de la solución. El peor escenario que puede presentarse, es la militarización total de estos dos municipios. Por experiencia histórica sabemos que las fuerzas armadas no están ni capacitadas, ni son muy brillantes en tareas de pacificación ni mediación. Por lo tanto, si la acción final se lleva a cabo; no sería de extrañarse que la violación a derechos humanos incremente.
La peligrosidad de este conflicto, también es creada por los pobladores que se han armado, formando una especie de milicia. Sus acciones han llevado a atacar a las fuerzas policiales y sus vecinos municipales. Ninguno de los dos bandos poblacionales se comporta con acciones pacificas.
El problema existe, cuando nos damos cuenta que la población desarmada y neutra sufre las consecuencias de la violencia que se vive en el ambiente. Siempre en un conflicto interno o guerra, los que mas sufren son los inocentes. La armonía deja de ser una realidad y vemos que la niñez y la juventud se desenvuelven es un entorno bélico.
La paz y el diálogo son difíciles de construir desde el primer momento en que una bala perfora el cuerpo de una persona. Las opciones políticas se quedan atrás y se transita a la guerra. Lamentablemente, en un país como el nuestro no existen estos estudios a nivel macro para formar a agentes que busquen esas salidas, las cuales no involucren derramamiento de sangre. No es sencillo, pero en un país tan conflictivo, que la paz no sea una alternativa, demuestra mucho la trivialidad de nuestras autoridades. Desde hoy, lo que en algún momento pudo ser un valle tranquilo, se convirtió en el valle de la sombra y de la muerte.
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