Un factor que le llamamos Educación...
Un factor que le llamamos Educación
Cuando vamos creciendo, nos damos cuenta que la vida es un camino lleno de desvíos y trampas. Pero no solo eso, es una mezcla de ficción y realidad, se convierte en una película que cada quien filma y desarrolla.
Pero, durante esa vida, hay un factor que se nos dio, o en muchas ocasiones a unos se les obligó o se les negó. Ese factor se llama Educación. La Educación tiene muchas formas de expresarse o de verse, puede llamarse "educado" a alguien que tiene modales o un buen servicio, también a esa persona que ha tenido una escolarización muy prometedora. El factor Educación esta basado en las realidades objetivas de la vida, pero aquí queremos enfocarla desde el punto de vista de la escuela, de la experiencia y de la relación que tiene esta con el ser humano y su entorno.
Muchas veces se escucha por la calle que la educación de tal colegio o de tal universidad es la mejor o la más estricta, pero eso siempre es dado desde una perspectiva individual. La academia y la formación profesional no es estrictamente la educación esencial. Siempre hay que preguntarse, si los profesionales o los que terminaron su diversificado tienen esa capacidad de diferenciar qué fue educación y qué fue una memorización impuesta.
Es difícil, pero para ello tenemos una ciencia amplia llamada pedagogía, la cual nos ayuda a saber que la educación no solamente es enseñar y aprender, sino, se preocupa por atender los métodos, las organizaciones y las formas en que la misma es dada. En Guatemala, cuando se habla de pedagogía se entiende todo por escuela o por clases, e incluso se entiende por lo que estudian las personas en magisterio o en la universidad.
Pero me permito hacerles la aclaración de que pedagogía no se limita a eso, sino va más allá, cuando la vemos como una acción que está presente cada día de nuestra vida. Todos somos maestros y también alumnos; todo el tiempo vamos a aprender algo nuevo, y no necesariamente lo enseñara un profesor o un catedrático. La pedagogía permite dos factores esenciales, la educabilidad y la educatividad.
La primera es la capacidad que tenemos para aprender como seres racionales que somos, y la segunda es la capacidad que nos permite enseñar. Claro que existen personas que se especializan para ello, pero existe un elemento importante que se debe tener en cuenta; para educar se debe tener vocación y corazón, y eso es algo que muchas personas no han comprendido aún.
Mi experiencia dentro de la escuela y en la universidad me permitieron tener esa capacidad de comprender que la vocación del ser educador esta desapareciendo, quedan muy pocas personas que aún quieren a esta noble profesión y lo hacen con el corazón. La realidad también es algo que no se enseña en las aulas, son muy pocos quienes se atreven a hacerlo. Gracias a esos valientes profesores y catedráticos aun existen esperanzas de personas que luchen y vivan para el servicio y cambio en el país.
Siempre escucho a colectivos de jóvenes o movimientos sociales decir que la educación es lo primordial, pero aquí les pregunto ¿Qué tipo de educación? porque lo que siempre veo es una educación que lleva una doctrina ya propuesta (sea progresista o conservadora). Déjenme compartirles que la educación no debe ser así, al contrario, tiene que ser liberadora, crítica y que se pueda transformar y construir por medio de una junta total de ideas diferentes.
El gran Pedagogo Paulo Freire, dejo un legado hermoso y valioso para entender que la pedagogía y la educación deben ser tomadas en cuenta como la idea liberadora de las sociedades. La educación popular y democrática es el paso que necesitan nuestras sociedades para comprender que no todos tenemos las mismas oportunidades y que es esencial crearlas para que todos tengamos la capacidad de conocer, aplicar, construir y transformar lo que es pintado como la "realidad".
Por ultimo quiero poner un punto clave que es muy vistoso por parte de los que se hacen llamar "académicos" o "intelectuales" en nuestra sociedad. Llamar ignorante o ser intolerante frente a otras ideas denota que ustedes son los que manejan la ignorancia. Explico el por qué: un ignorante no es aquella persona que desconoce ciertos temas o no conoce nada, un ignorante es aquel que sabiendo las cosas y teniendo las herramientas comete errores y acciones garrafales en contra de su propia sociedad y sus propios hermanos.
Que la gente no piense igual o con las ideologías que se quieren, no las hace ignorantes. Se vuelve esto una lucha de egos que se tornan una cuestión de imposición. Los dos lados de la moneda han arruinado la educación, y los conocimientos son ahora un arma para una guerra social, no una herramienta para el cambio que necesitamos.
Es demasiado fácil decir desde un aula escolar o universitaria, e incluso desde un instituto de investigación, como es la "realidad", con un trabajo de campo no se comprende la totalidad y más si solo se uso como experimento, como lo he visto en muchas ocasiones. Para entender la realidad tan compleja que tenemos es necesario salir y ver a la gente, preguntarle, hablar con todos y con ellos construir apoyos y acciones que verdaderamente sean adecuadas para los cambios que se necesitan.
Se hacen miles de foros, donde se pretende dar "educación" por medio de estudios y críticas (abundan más lo segundo). Eso no es educación, es conformismo de decir "todo esta mal por esto, pero no sabemos como proponer ideas o propuestas para mejorar". Aún en la Universidad los errores garrafales de la mala educación se ven, y es por ello que la mayoría de nuestros profesionales buscan mas el dinero que el servicio, los lujos antes que el humanismo; y su propio beneficio antes que el colectivo.
Recordemos que para educar hay que amar, para formar hay que pensar y para construir hay que dejar la libertad y la posición propia. No podemos decir que existe una educación verdaderamente democrática en el país, porque aun esta polarizada en dos bandos. Si no se deja atrás el dolor y el rencor, estamos destruyendo la educación y formamos una sociedad de dolidos y resentidos. No busquemos venganza de lo que paso, sino, enseñemos que haciendo la diferencia por medio de la educación constructiva y liberadora, podemos añorar y formar un mejor país para esos niños, niñas, jóvenes, señoritas, hombres y mujeres que lo necesitan. Ser crítico no significa ser criticón, significa tener una amplitud de mente para diferenciar en que se está mal y en que se está bien, pero sobre todo significa tener la capacidad de proponer y trabajar, más allá de criticar y destruir.
Oscar Eduardo Ramirez Soto
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