La humanidad que deja sus historias atrás...
La humanidad que deja sus historias atrás...
Conforme el tiempo va pasando, nos podemos dar cuenta que las actitudes humanas son cada vez diferentes. Cada época tuvo una forma de desarrollo y de cohesión social propia y eso es lo que ayuda a entender el por qué de cada comportamiento humano en la historia. Pero si algo es nuevo dentro del tiempo actual, es el factor normalizado de dejar atrás la humanidad y la sensibilidad.
Durante mi corta edad, me di cuenta que los humanos nos hemos transformado en una especie de maquina; fría, arrogante, cruel y sobre todo vil. El dinero, los vicios, las redes sociales y la presión social, son solo algunos de los factores que han llevado al humano a perder su esencia y condición humana. Se antepone que para ser feliz se debe ser exitoso y adinerado, se debe tener una vida superficial y de apariencias; un grave error que nuestras sociedades han cometido.
No digo que este mal llegar al ultimo peldaño de la pirámide de las necesidades, ni tampoco que el éxito sea un pecado; a lo que me refiero es a la necesidad de dejar atrás la conciencia, la ética, la moral y sobre todo la condición de humanidad que por ende deberíamos llevar dentro de nosotros. En los trabajos, en las escuelas, universidades e incluso en los propios hogares se esta perdiendo mucho la calidad de pensar en el otro, vivir como un ejemplo, de dar testimonio de la justicia y la verdad. En pocas palabras, se esta perdiendo la forma elemental que nos hace humanos: la racionalidad y el sentido crítico frente a las situaciones de la vida.
Mientras trabajé por un corto tiempo en un empresa dentro del aeropuerto, me di cuenta que la humanidad poco a poco se perdía. La envidia, el famoso "chisme", la difamación, la explotación laboral, el acoso constante, la ambición desenfrenada y las injusticias, fueron el pan diario. No se podía trabajar con libertad ni mucho menos brindar un servicio de calidad, porque se miraba como un error o como algo inadecuado frente la forma de "obrar" de varias personas.
Es claro que en todos los ambientes laborales existe estas situaciones, pero cuando ya traspasan el límite es preciso anotar que la humanidad se ha esfumado junto con sus historias. En nuestros días he visto como los valores se pierden, como la gente tiene situaciones difíciles debido a una mala jugada de otros; también es preciso notar que se consiguen muchas cosas por favores personales e incluso indecorosos (favores sexuales o monetarios). He visto como muchas personas logran sus objetivos pasando sobre la integridad de otros y eso déjenme decirles que los convierte en alguien mediocre y cobarde.
La integridad y la justicia son un chiste en la sociedad actual, es difícil encontrar personas que tengan esas cualidades intactas y sobre todo no tengan el miedo de ponerlas en práctica. Hemos dejado que la superficialidad y el mal manejen las vidas y los valores. La libertad ha sido confundida con libertinaje, sabiendo que este en exceso cobra con fatalidad. Nunca se ha visto que alguien con tanto libertinaje termine bien o se sienta satisfecho de haber logrado todo con ética y moral.
Si en algún momento de la vida, la humanidad dejaba lecciones, hoy nos deja solo historias, aquellas que se pueden llegar a convertir en un mito. Vemos como la sociedad castiga al bueno y premia al malo. Mima al mediocre y expulsa al justo; la conclusión es que el mal esta comenzando a ser moneda diaria y se ve con extrañeza al que viene a hacer lo correcto y busca que la justicia y la honestidad sean el pilar de la buena convivencia. Pero aun con ello, los que manejamos valores, éticas y morales, no debemos dejar atrás lo aprendido de esas historias que nos deja esa humanidad virtuosa y consciente. Seamos humanos, demasiado humanos, porque solo así se puede comenzar siendo la diferencia. No se puede cambiar el mundo completo, pero con trabajar en el propio y dar ejemplo se está realizando un cambio enorme y muy importante para que la humanidad no sea solamente una historia o un mito, sino una realidad.
Oscar E. Ramirez S.
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